Nosotros · El terruño · La bodega

Una bodega familiar en la Sierra de Gredos

La familia Carrillo Torregrosa, desde 1942.

Nuestra historia

De Severo a hoy: cuatro generaciones

En Navahondilla, en las últimas estribaciones de la Sierra de Gredos, al suroeste de la provincia de Ávila, se encuentra la finca Fuentegalana. La historia del viñedo aquí comienza en 1942, cuando Severo Carrillo adquirió la propiedad.

El gran punto de inflexión llega en 1982: su hijo Juan Ramón retoma el cuidado de las viñas y moderniza el proyecto, reconvirtiendo un viñedo de airén castigado por la yesca en un viñedo en espaldera, más equilibrado y mejor adaptado al trabajo de precisión.

En 2008, la familia Carrillo Torregrosa iniciamos una nueva etapa: la ilusión de elaborar nuestros propios vinos con los viñedos familiares. Vinos singulares, de producciones limitadas, que expresan la personalidad de nuestros suelos y variedades.

Juan Ramón en la viña
Paisaje del terruño en la Sierra de Gredos
El terruño

Una zona privilegiada

La viña convive con el bosque: pinos, castaños, robles y enebros enmarcan las parcelas. El suelo, arenoso y de origen granítico, con pH bajo, aporta finura y personalidad a la uva.

La altitud —entre 650 y 720 metros— define el clima: continental, con inviernos fríos, veranos calurosos y unos 700 mm de lluvia al año. Las noches frescas del verano preservan la acidez e intensifican los aromas durante la maduración.

Con el otoño vendimiamos en condiciones ideales, por debajo de 16 ºC, para cuidar la uva desde el primer momento. Muy cerca, los históricos Toros de Guisando recuerdan que este paisaje tiene siglos de historia: aquí Isabel I de Castilla fue proclamada Princesa de Asturias en 1468.

Nuestro mayor empeño es que en cada vino se exprese el terruño de donde procede la uva.
En el campo y en la bodega

Mínima intervención, máximo respeto

La poda de invierno se realiza desde mediados de diciembre y, siguiendo la tradición, en días de cuarto creciente. En las parcelas más jóvenes hacemos poda y vendimia en verde para ajustar la carga y asegurar una maduración completa. Sin herbicidas, insecticidas, fungicidas ni fertilizantes químicos: laboreo y manejo respetuoso del suelo.

La vendimia es manual, en cajas de 15–18 kg, con una primera selección en el viñedo y una segunda en bodega. La uva pasa por gravedad a depósitos de acero inoxidable, hormigón y barricas abiertas, donde fermenta de forma espontánea con sus levaduras naturales. Cada variedad y cada parcela, por separado.

La crianza se realiza en barricas de roble francés, americano e ibérico de distintas tonelerías —Radoux, Saury, Damy, Vega Sicilia, Gonçalves— y, en el caso de El Soplón, en barricas de castaño de los bosques que nos rodean. Desde ese momento no hay prisa: es el propio vino el que marca el ritmo.

Barricas en la bodega
Vendimia manual Interior de la bodega Viñedo Finca Fuentegalana Sala de barricas Paisaje de Gredos La finca Elaboración

Paladea los sentidos

«Cuando a la boca llega vino, en húmedo beso tranquilo, su seda, su terciopelo y su sabroso tanino todo su sentir entrega. Primero eres su amante; por siempre, ya, su amigo.»

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